Tu VHS de ‘El rey león’ no vale 20.000€, pero podrías tener otros tesoros entre las cintas de casa – Noticias de cine

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Coleccionistas de todas partes del mundo encuentran en este formato la vuelta a la infancia que necesitaban, pero no están dispuestos a pagar cifras tan desorbitadas.

Una tarde de limpieza general, decides sacarte de encima esa colección de VHS de Disney que te empeñaste en empezar cuando eras pequeño. ‘Esto seguro que puede interesarle a alguien’, piensas y buscas en Wallapop para saber cuánto podrías sacar por ello. Es posible que tus ojos se salgan de las órbitas cuando descubras que hay cintas de El rey león que están a la venta por 9.000€ -incluso 40.000€-, pero tenemos una mala noticia para ti. Tu colección no cuesta miles de euros, aunque es posible que puedas ganar unos eurillos si tienes la cinta adecuada.

Esta burbuja en torno a los VHS, especialmente los de Disney, es algo que se ha creado por el boca a boca y ningún coleccionista está dispuesto a pagar ese precio. Ni siquiera por las más valoradas. «Eso es un mito que solo se ve en plataformas como Mercado Libre o Amazon, pero nadie pagaría esa cantidad. Si son películas de terror clásicas quizás lleguen a los 500 pesos mexicanos -unos 20€-, pero las de Disney rondan los 250 y 300 pesos -de 10 a 13€-«, explica a SensaCine José Humberto, administrador del grupo de Facebook ‘El mundo del coleccionista VHS, DVD, Blu-ray’. Muchos coleccionistas han visto anuncios de personas que quieren vender sus viejos VHS por 20.000€, pero todos ellos se lo toman a broma.

Piden ese dinero porque pueden, pero no es un precio real. Cada quien le da el valor a las cosas, pueden pedir millones, pero nadie lo comprará», cuenta Caritoons, uno de los coleccionistas de la plataforma de José Humberto

Queda desmentido, por tanto, el asunto de la cinta de El rey león de los 20.000€, pero sí hay tesoros que los coleccionistas están deseando encontrar, aunque no pagarán cantidades desorbitadas. «Lo que buscan los coleccionistas son ediciones especiales, en general, también alguna película que, por alguna razón, no se editó en DVD. También influye el tema de los doblajes. Era raro que los VHS tuvieran doblaje, lo normal eran subtítulos, a excepción de las animadas que la mayoría venían dobladas», asegura Caritoons. El usuario habla de la situación en México, donde él reside, pero en España podrían aplicarse los mismos factores: ediciones curiosas, carátulas censuradas, películas de poca tirada…

«¿Tú también la veías?»: ‘Alakazam, el grande’ (1960). Me costó ¡1.695 pesetas! y me la he vuelto a poner ahora… ¡en VHS!

Si quieres ejemplos concretos, José Humberto enumera unos pocos: «Los clásicos de terror se mueven mucho. It, Muñeco diabólico, Pesadilla en Elm Street, Viernes 13, Halloween, Los ojos del gato, Los payasos asesinos del espacio exterior, Sonámbulos…». Es en las películas de miedo donde se encuentran la mayoría de tesoros. «Títulos olvidados del cine de terror y sus innumerables subgéneros como ‘giallos’, ‘slasher’, ‘gore’, Serie B, Serie Z, zombie…», apunta Caritoons. En su mayoría son producciones que posteriormente no fueron editadas en DVD, de ahí que sean cotizadas. Curiosamente, las de Disney no se encuentran entre las más cotizadas, ni siquiera las que pertenecen a la colección Black Diamond, la cual es utilizada como excusa para que muchos vendedores suban los precios de las cintas. Si tienen el famoso diamante negro aumenta un poco su valor, pero no pasará de los 20 o 30€.

«Lo que pagas es la exclusividad», explica a SensaCine Josetxo Cerdán, Director de Filmoteca Española y catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III, «Disney -y muchas otras compañías y directores-, cada vez que hace una nueva presentación de las películas hacen ajustes que tienen que ver con el cambio de los tiempos. Lo que en los años 50 del siglo pasado no se leía como ofensivo ahora sí y viceversa. Lo hacen para estar adecuadas a los tiempos que corren y, por lo tanto, las versiones originales se quedan atrás. Hay VHS que corresponden a una versión que no es la que está circulando hoy en día en plataformas». 

La nostalgia, un factor clave a pesar de la mala calidad

En plena era del ‘streaming’, ¿quién querría almacenar torres de VHS en su casa? La nostalgia es un factor importante para el coleccionismo de estas cintas. Josetxo Cerdán cree que detrás de esta afición hay «una vuelta a un tiempo perdido».

El coleccionismo es ‘Peterpanismo’, es recuperar la esencia de tus años dorados. El coleccionismo siempre ha tenido eso. Los coleccionistas empiezan por aquellas películas que significaron algo en esos años de formación, que al final tanto nos marcan. Todos nos convertimos un poco en abuelos cebolletas y hay un claro ejercicio de nostalgia en todo este coleccionismo y memorabilia», analiza Cerdán

Solo así se explica que el amor por las cintas consiga sobreponerse a la mala calidad que todos recordamos. «El VHS siempre fue un sistema muy deficitario. Ya de origen, tienen muy mala calidad. Si tenías suerte y no se te enganchaba la cinta a los cabezales y sobrevivía se notaba que a cada nuevo pase aquello se veía cada vez más plano», comenta Cerdán. 

El amanecer de las películas vivientes

José Humberto tiene sus propios trucos para evitar esa mala calidad. Para él es importante contar con una televisión de las de antes, como las que dominaban el salón de casa cuando éramos pequeños. No valen las de plasma. «El VHS es calidad opaca y antigua, por eso se necesita una televisión de los 90. Algunas personas ven así sus VHS y se ven bien», cuenta el administrador del grupo de coleccionistas al mismo tiempo que reconoce que la nostalgia es un factor clave, «Recuerdas cuando ibas con tu mamá o tu papá a alquilar películas al videoclub. La sensación de caminar por los pasillos. Por ello el VHS siempre será el mejor formato».

Lo mismo que sostiene Caritoons, quien también ve las cintas como un bonito objeto de otra época: «Aparte de poder disfrutar de títulos que han caído en el olvido y crear tu propio tesoro cultural, las cintas VHS tienen encanto como objeto vintage. Su tamaño, el color del plástico, el diseño del estuche o las ilustraciones de sus carátulas convierten al VHS en un objeto de gran belleza«.

Puede que esa cinta de La Sirenita que guardaste con tanto cariño no te vaya a dar miles de euros, pero sin duda supone un viaje a una época más tierna e inocente. Y eso nunca te lo va a dar Netflix.

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